En la actividad ganadera las mujeres cada vez aumentan su liderazgo y participación, pero todavía hay barreras importantes a superar.
La ganadería ha sido un sector que tradicionalmente ha estado liderado por hombres, sin embargo, cada vez más las mujeres ganan participación y se involucran activamente en la empresa ganadera. El proyecto ProRural, implementado por la Cooperación Alemana para el Desarrollo - GIZ por encargo del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), viene promoviendo la sostenibilidad, la protección de los bosques y la equidad de género en el sector ganadero de Meta y Caquetá, trabajando con 822 familias rurales, 12 mipymes lácteas y varios aliados estratégicos.
Con este enfoque de equidad de género se busca garantizar que las mujeres reciban el conocimiento y las oportunidades para mejorar sus ingresos, su calidad de vida y su participación en espacios de toma de decisiones.
A través de un diagnóstico sobre la equidad de género en el sector ganadero, elaborado por la experta Emma Avila, para el proyecto ProRural, se confirmó que existen avances en la participación de las mujeres en la actividad ganadera, tanto en el liderazgo de su empresa, como en la participación en grupos asociativos, pero todavía hay varios aspectos por mejorar como el reconocimiento de las labores de economía del cuidado, la autonomía en el manejo de los recursos y el acceso al crédito.
El diagnostico evidencia el papel creciente de las mujeres como líderesas y tomadoras de decisiones, mostrando un avance significativo en las dinámicas tradicionales de género en el sector, y en su capacidad de influir en el desarrollo de sus comunidades rurales.
Otro aspecto que vale la pena mencionar, es que el estudio muestra que el rol de mujeres y jóvenes ha sido clave, para que desde la actividad ganadera se avance en la implementación de prácticas sostenibles y en la protección de los ecosistemas y la biodiversidad. Sin embargo, el estudio también muestra que todavía existen desigualdades en la distribución del trabajo y las responsabilidades, dado que no se reconoce el trabajo de las mujeres en el cuidado del hogar y se subestima su labor dentro de las actividades productivas.
En cuanto al acceso a créditos o préstamos bancarios, todavía existe una brecha importante, las mujeres tienen menos posibilidad de acceder a recursos, principalmente porque no pueden demostrar ingresos estables, ni cuentan con la titularidad de tierras y otros bienes. Aunque se reconoce que son las mujeres las que toman las decisiones sobre los gastos del hogar, esto contrasta con que en la mayoría de las ocasiones son los hombres quienes reciben el pago por la venta de leche, lo cual, afecta su autonomía para la administración del dinero y la posibilidad de acceso a créditos.
En este marco de acción es importante mencionar que hoy en día se cuenta con instrumentos de política dirigidos específicamente a la mujer rural, como lo es la ley de la Mujer Rural (Ley 731 de 2002), la cual tiene por objeto; mejorar la calidad de vida de las mujeres rurales, priorizando las de bajos recursos, y consagrar medidas específicas encaminadas a acelerar la equidad entre el hombre y la mujer rural.
Lo primero que hay que resaltar es que la ley reconoce a la mujer rural dentro de la política pública, permitiendo que pueda acceder a programas y proyectos y con ello mejorar su calidad de vida. En ese sentido la ley aborda los temas de financiamiento, seguridad social, educación, participación en órganos de decisión y tenencia de tierras, entre otras disposiciones. Dentro del capítulo de financiamiento de esta ley, se destaca la creación del Fondo de fomento para las mujeres rurales - FOMMUR. De acuerdo con Lili Mendoza, contratista de la Dirección de Mujer Rural del MinAgricultura, este fondo, que se reglamentó recientemente, permite el acceso a recursos para mujeres rurales y sus organizaciones, funcionando a través de cuatro líneas de acción: para asociaciones, para entes territoriales, para proyectos individuales y para capacitación. También es importante mencionar, que en el congreso de la república está cursando un proyecto de modificación de esta ley, que busca ampliar su alcance, y el cual incluye entre otras las siguientes disposiciones:
Es muy importante que los entes territoriales, las organizaciones de mujeres y el MinAgricultura establezcan rutas de diálogo que permitan la difusión y el conocimiento de FOMMUR para que las Mujeres Rurales accedan a sus beneficios, creando un ciclo virtuoso que fomente tanto el crecimiento económico como la equidad social en las comunidades rurales.
En el caso de los departamentos y municipios que quieran destinar recursos específicos para mejorar la calidad de vida de la mujer rural en sus territorios, es clave que los canalicen a través de este fondo, que ofrece la estructura de política adecuada para llegar a las mujeres rurales que más lo necesitan.
De otra parte, es evidente que la principal barrera para una mayor equidad de género es que en muchos casos las mujeres rurales no reciben remuneración directa por su labor en la finca, y mucho menos por su labor en el cuidado del hogar.
En ese sentido, en apoyo a la Dirección de Mujer Rural del MinAgricultura, la cooperación alemana para el desarrollo GIZ, a través de los proyectos INCAS y FAST, inició un estudio con el objetivo de formular lineamientos de política que contribuyan al reconocimiento de las actividades productivas y labores de cuidado rural y ambiental, de las mujeres rurales.
Así mismo en el proyecto ProRural, tanto los planes de extensión para las familias ganaderas, como la formación de extensionistas y promotores rurales, han incorporado módulos sobre equidad de género, GmbHcon los cuales se busca contribuir a que las mujeres y los jóvenes tengan una mayor participación en la empresa ganadera y en actividades complementarias.
Pedro Antonio Valderrama Salazar
Asesor Proyecto ProRural
Deutsche Gesellschaft für Internationale
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